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Versión castellana: Silvia Monros-Stojakovic
Por las laderas de las montañas Gema
y Rodópe
ciertas piedras viven como los seres humanos. Se les llama
filadelfias, y no bien alguien pronuncia su nombre,
esas piedras estrechan sus filas como si se prepararan
para afrontar el peligro. Su existencia es legendaria como
la piedra del RÍo Saghara, que la mano del artista
nunca tocó. Esa piedra fue la primera que se tallo
sobre su propia superficie la imagen de la madre de todos
los dioses. Afortunadamente, de dichas piedras se conservan
algunos apuntes, y la prueba de su existencia no se reduce
al mero recuerdo de lo que de ellas se dice. En el Catalogo
de las Piedras, cuyos fragmentos vienen a continuación,
figuran las características y otros datos relativos a estas
piedras, a saber:
La piedra de espuma de mar constitiiye
el núcleo
de la innombrables fuerzas elementales; tiene el poder
de gastar y destruir cuanto la rodea; al hombre se le
aparece solo en sueños cual una divina idea abstracta.
De estructura estratificada, esta piedra mide el filo
de sus ángulos en tanto se quita las olas de la
espalda. Quítase las olas cpmo si se sacudiera
el polvo.
La piedra de la ansiedad es
hueca y esta llena de viento. Suele hincharse hasta reventar.
Sin embargo, no puede arrancarse del suelo. Por eso se
le humedecen los ojos y su voz es siempre un sollozo.
La piedra alada cayó del
cielo. Coronada por un círculo incandescente,
pule la luz de lo opuesto y alumbra el sendero de la gloria.
Lleva el color de la tierra y, mezclada con lluvia, desencadena
tormentas; se alimenta con rocío y polen y come pasto
como un caballo. Mientras mordisque a las ramas relincha.
De noche vuela de flor en flor en tanto las abejas duermen.
Es la mas liviana de todas las piedras. Sabe disfrazarse
...
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